octubre 18, 2012

Cita con John Sulston, Nobel de Medicina 2002

Fue un auténtico lujo recibir a John Sulston en su propia casa: El Sanger Institute; pues él fue el director fundador de este famoso instituto del Reino Unido.

John Sulston fue galardonado en el año 2002 con el Premio Nobel de medicina, por desentramar los secretos del desarrollo embionario del nematodo Caenorhabditis elegans. En el año 1976, estudiando este gusano plano, John fue el primero en comunicar a la comunidad científica la existencia del proceso de muerte celular programada (conocida con el término de apoptosis) en el desarrollo embrionario. Sus trabajos en torno a la Genética de Caenorhabditis elegans han servido para poner a punto las técnicas necesarias para llevar a cabo la secuenciación del Genoma Humano, proyecto en el que John Sulston estuvo muy involucrado. De hecho, fue en el Instituto Sanger, durante su dirección, en donde se obtuvieron la mayor parte de las secuencias del Proyecto Genoma Humano.

Actualmente, John Sulston, a través de The Royal Society (www.royalsociety.org), dedica su tiempo a concienciarnos sobre que ¨otro mundo es posible¨; promulgando la búsqueda de la sostenibilidad como sistema fundamental para el desarrollo futuro de nuestra especie en el Planeta. El proyecto en el que trabaja "People and the Planet" ha publicado un report con las recomendaciones clave para mejorar nuestra relación, como especie, con el Planeta que habitamos. Más información en el siguiente link: http://royalsociety.org/policy/projects/people-planet/

Parte de la entrevista está disponible en la web de ¨La Voz de Galcia¨:
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2012/10/28/recortar-id-contraproducente-recuperacion-espana/0003_201210G28P28995.htm 

John Sulston a la derecha

octubre 12, 2012

Cita con John Gurdon, Nobel de Medicina 2012

La primera vez que oí hablar de los experimentos de John Gurdon, sobre el trasplante de núcleos en ranas, fue durante mi segundo año de la carrera de Biología, dentro de la asignatura de Embriología. En aquel momento sus experimentos me parecían ciencia ficción. Pero el caso es que, todavía hoy, me lo siguen pareciendo. Leer sus artículos es como leer un libro de Julio Verne por primera vez.

El pasado Jueves 11 de Octubre, tuve la ocasión de visitarlo en su laboratorio en Cambridge, para entrevistarlo para La Voz de Galicia, con motivo de su reciente premio Nobel en Medicina y Fisiología. Amable y educado, y con un asombroso parecido a uno de los apuestos guerreros de "El Señor de los Anillos", Gurdon me recibió en un pequeño y modesto despacho conectado al laboratorio, lo que denota un gran interés por seguir al pie del cañón, a pesar de sus 79 años.

La entrevista parcial puede leerse en el siguiente link: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2012/10/12/entre-universidad-oxford-puerta-atras/0003_201210G12P52991.htm

Una foto para el recuerdo. John Gurdon, a la derecha.

Si no sabes por qué Gurdon ganó el Nobel de medicina 2012, lee el siguiente artículo:
 
Un avance sin utilizar embriones
(Publicado en "La Voz de Galicia" el 09 de Octubre de 2012)
De una manera general, puede decirse que todas las células de nuestro organismo tienen el mismo ADN. Sin embargo, mientras unas, como las células madre, tienen la potencialidad de convertirse en cualquier tipo de célula, otras han sido programadas irreversiblemente para realizar una función concreta, como ocurre, por ejemplo, con las neuronas. Es lo que los científicos llamamos programación celular.

¿Puede esta programación celular ser revertida? Es decir, ¿puede una neurona, que ha sido programada para transmitir impulsos nerviosos, volver a un estado inicial en el que aún no era una neurona? John Gurdon, de la Universidad de Cambridge, dedicó casi toda su vida a sentar las bases en torno a esta cuestión y, por sus aportaciones, ha sido recompensado, a sus 79 años, con el Nobel de Medicina. Un premio que, a pesar de su edad, le sorprendió al pie del cañón. Por otro lado, estaba en casi todas las quinielas que sería premiado Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kyoto, quien, siguiendo las líneas marcadas por Gurdon, identificó un grupo de 4 genes que serían suficientes para revertir dicha programación celular. Gracias a ellos es posible avanzar en el campo de las células madre sin usar embriones.

octubre 11, 2012

Cita con Tim Hunt, Nobel de Medicina 2001

El Martes 9 de Octubre me acerqué hasta los laboratorios del Cancer Research UK en Londres para charlar con Tim Hunt, científico que fue galardonado en el 2001 con el Nobel de medicina por el descubrimiento de las ciclinas. Amigable, cercano y bonachón, me recibe con una gran sonrisa. Durante nuestra conversación, muy relajada, me contó muchas curiosidades sobre su intensa vida como científico. Me volví a Cambridge con una entrevista con la Historia bajo el brazo y una gran satisfacción intelectual. Sin duda, esta fue una de las citas más interesantes de mi vida.

Un resumen de la entrevista puede leerse en la ¨La Voz de Galicia¨ a través del siguiente link:
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2012/10/28/reduces-financiacion-pierdes-tus-mejores-cerebros/0003_201210G28P28992.htm

Tim Hunt, a la derecha

agosto 06, 2012

Genes en una Bola de Cristal

El siguiente artículo ha sido publicado en el periódico "La Voz de Galicia" el día 5 de Agosto de 2012 (página 20)

Hace unas semanas el centro de investigación en el que estoy trabajando en Reino Unido comenzó una iniciativa para secuenciar el genoma de todos sus científicos, entre ellos yo. Por si no lo sabe, un genoma es el conjunto del ADN que contiene una célula, y la secuenciación del mismo nos proporciona toda la información genética que contienen los genes. En otras palabras, nuestro genoma tiene codificada información muy importante acerca de nuestro presente, nuestro futuro y nuestro pasado y su secuenciación nos puede desvelar algunos secretos; es como una pequeñísima bola de cristal que, en manos del vidente adecuado, puede llegar a leerse. Y se da la casualidad que mi trabajo es precisamente ese: leer esas diminutas bolas de cristal que contiene a nuestros genes. Por eso, les invito a echar un vistazo sobre mi genoma. Pero antes deben saber que la información que les voy a contar a continuación es confidencial, así que no caigan en la tentación de divulgarla por ahí.

Para empezar, vamos a ver si esta bola funciona bien. Para ello voy a contrastar la información que me muestra sobre mi genoma con caracteres biológicos que yo ya conozco. Por ejemplo, veamos que dice mi genoma con respecto al color de mis ojos. Yo sé que mis ojos son marrones, como lo son en la mayoría de ustedes. El color de los ojos es un carácter algo complicado en genética, porque viene determinado por la combinación de los efectos de varios genes. Sin embargo, hay un gen sobre todos los demás que parece tener más peso en el resultado final; se trata del gen OAC2. Este gen esta asociado a la producción de la melanina, que es el pigmento encargado de dar color a los ojos. Distintas variantes del gen conllevan a que en las células del ojo se acumule más o menos melanina, y eso determina el color. En mi caso, la variante del gen OAC2 es la que corresponde a ojos marrones, así que todo cuadra. Sigamos adelante.

Siempre he querido saber de donde procedían mis ancestros. No pretendo remontar en el tiempo hasta llegar a Adan y Eva, sino solamente retroceder unos cuantos cientos de años para saber más sobre los orígenes de mi familia. Hasta ahora, lo único que sé es que mi padre era de un pequeño pueblo de Lugo, mi madre de Noya, y que unos once meses después de casarse ambos nací yo, en Compostela, aunque probablemente fui concebido en Roma, durante su luna de miel. Puedo vivir el resto de mi vida con esa información, pero siempre he querido saber más sobre mis antepasados. Para ello, la estrategia es centrar la atención en la secuencia de ADN del cromosoma Y. Los cromosomas son pequeños hilos en los que se organiza todo el ADN de la célula. En cada célula tenemos 46 cromosomas. El cromosoma Y es ese que solo tenemos los hombres y que nos hace más estúpidos que las mujeres (de ahí que digan que el hombre, y no la mujer, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra). La presencia en mi cromosoma Y de una región conocida como E1b1b1b me dice que mis antepasados por línea paterna provienen del Norte de África, lo cual no me deja indiferente. Tal vez sea descendiente de alguno de aquellos moriscos que poblaron la Península hasta hace cinco siglos y que fueron expulsados por Felipe III en 1609.

Por último, veamos que dice mi genoma sobre mi futuro. Dirijamos la mirada hacia algo sencillo. En mi familia por vía materna ha habido problemas con los dulces. Me refiero a que mi abuela era diabética, y parece que la causa de su enfermedad era una variante anómala de un gen llamado CANP10, ya que estoy viendo que en mi genoma está presente dicha variante.

Este último dato es perfecto para comentarles que el hecho de que mis genes digan una cosa no quiere decir que necesariamente se vaya a cumplir. Yo no he desarrollado diabetes porque hay otros factores implicados, algunos genéticos y otros ambientales como, por ejemplo, la alimentación. Lo único que sé, es que disponer de la información que me brinda esta bola de cristal me va a ayudar a llevar una vida más saludable.

noviembre 03, 2011

El día que redescubrí a Otero Pedrayo

Pocas veces, a lo largo de la trayectoria de un joven científico, uno tiene la suerte de sentarse ante un auditorio ocupado por chicos en edad de tomar decisiones importantes sobre su futuro académico. El día 28 de Octubre me sentí el joven científico más agraciado del mundo durante una visita a un instituto muy especial. Los oyentes eran chicos de 1º y 2º de Bachillerato con una capacidad de atención tan intensa que convirtió la charla en una simbiosis intelectual con calificación cum laude; y por si fuera poco, el escenario estaba integrado en un auditorio tan impresionante (el conjunto arquitectónico del paranifo tenía 150 años) que podría dejar mudo al orador más experimentado. Se trataba del Instituto Otero Pedrayo, el más antiguo de Orense. Estar delante de aquellos chicos en aquel escenario es el Premio gordo con el que todos los jóvenes divulgadores de la Ciencia hemos soñado alguna vez.

La charla "11 años analizando genomas" (ese era el título) tenía por objeto dar a conocer la importancia de uno de los acontecimientos científicos más importantes de este siglo: la secuenciación del genoma humano; cómo se logró, cuales fueron los resultados más relevantes, y qué supuso sobre la evolución de los conocimientos científicos que sobrevinieron.

Un saludo a los profesores de Ciencias y a los alumnos del I.E.S Otero Pedrayo, y mis agradecimientos por el buen trato que he recibido tanto yo como el profesor Valadé que me acompañó en este viaje.



Charlando sobre Cáncer con alumnos del Colegio Peleteiro de Santiago

El Martes 11 de Octubre visité el Colegio Peleteiro en mi ciudad natal, Santiago de Compostela, con motivo de una charla-coloquio que llevaba por título "Todo lo que debes saber sobre el origen y el desarrollo del cáncer para evitarlo".



Durante los últimos dos años he participado como investigador dentro del Proyecto Genoma del Cáncer, a través del Proyecto Genoma de la leucemia linfocítica crónica. La investigación básica dentro de este gran proyecto me ha permitido indagar en los cambios genéticos que son responsables de la enfermedad. Los genetistas, y los científicos en general, a dichos cambios en el ADN les llamamos mutaciones genéticas. Muchas veces, las mutaciones que causan el cáncer son consecuencia de hábitos de vida poco saludables. Estos malos hábitos suelen ser ignorados por muchas personas, y no ponerles fin puede suponer, en muchos casos, la diferencia entre desarrollar un cáncer maligno a lo largo de la vida o no desarrollarlo.

La relación entre estos malos hábitos y el cáncer, así como con otras enfermedades, es estudiada por los epidemiólogos. Sin embargo, muchas veces la comunicación entre estos y la socidad falla, y no me refiero precisamente a los mecanismos de comunicación, sino a la falta de una explicación coherente haciendo referencia a los mecanismos moleculares involucrados en el origen y el desarrollo del cáncer.

Hoy en día la mayoría de la gente demanda más información. No les basta con saber qué es lo que tienen que hacer, sino comprender por qué tienen que hacer tal o cual cosa. En mi opinión, en el caso concreto del cáncer, a la mayoría de la gente no les basta con que se les diga qué tienen que hacer para evitar el cáncer, sino conocer los motivos por los que haciendo lo que se les propone van a evitar el cáncer. Si comprenden el por qué de las cosas, se impondrá una conciencia más fuerte para aceptar los cambios que se les propone en sus hábitos y costumbres. Pero, además, la información debe transmitirse de forma que sea entendida por todo tipo de gente, y muchas veces se emplean tecnicismos que no entiende, ni siquiera, el que los emplea.

La charla a la que fui invitado tenía por objetivo tratar el origen y el desarrollo del cáncer de una forma que, más o menos, pudieran entender alumnos de 2º de Bachillerato. Estos alumnos ya disponían de ciertos conocimientos de Biología que todavía no han tenido tiempo de olvidar, lo cual facilitó mucho la labor.

Quiero, desde aquí, agradecer a los profesores Rafael Gómez y a Chelo Aguiar su invitación.

agosto 18, 2011

De visita a la Televisión de Galicia

El pasado 18 de Agosto fui entrevistado en el programa "Bos Días" de la Televisión de Galicia. Tuve la ocasión de explicar cuestiones como la Cromotripsis y el Proyecto Genoma de la Leucemia, en el que vengo partipando. Además, aproveché la oportunidad para dar a conocer la mala situación del colectivo dedicado a la investigación científica en Galicia.

Puede accederse a la entrevista completa picando en el link que se muestra a continuación. Si no dispones de Internet explorer puede que no consigas abrirlo:

http://agalegainfo.crtvg.es/videos/?emi=12920&corte=2011-08-18&hora=09:47:00&canle=tvg1

junio 22, 2011

Un viaje en el tiempo: visita al Gobi del Cretácico

Entrada a la exposición
El Sábado 18 de Junio visitamos una exposición en el museo científico de Cosmocaixa en Barcelona titulada "Dinosaurios: tesoros del desierto del Gobi".

Como sabéis, el desierto del Gobi es una vasta región desértica situada entre el Norte de China y el Sur de Mongolia. Es tan grande que ocupa un 30% del territorio de Mongolia. Toda la región se caracteriza por una aridez extrema, al igual que las condiciones ambientales, caracterizadas por grandes fluctuaciones de temperatura tanto anuales como diarias. Sin embargo, durante el Cretácico (último período de la Era Mesozoica que comprende desde hace 145 millones de años hasta hace 65 M.a.) las condiciones ambientales eran muy distintas a las que reinan en la actualidad y, además, los continentes no exitían tal y como los conocemos. La temperatura media del Planeta era mayor a la actual y, por supuesto, esto tenía implicaciones en el tipo de vida que se desarrollaba. En cuanto a la vida animal, los Dinosaurios alcanzaron durante el Cretácico una gran diversidad.


Fósiles de animales acuáticos

Por supuesto, la región correspondiente al actual desierto del Gobi no fue una excepción y, entre las numerosísimas pruebas que llegaron a nuestros días sobre las condiciones ambientales de aquel largo período, la exposición de Cosmocaixa muestra una pequeña, pero muy didáctica, colección de fósiles correspondientes a organismos acuáticos (peces y moluscos) ya extinguidos que atestiguan que aquella región era, a diferencia de hoy, húmeda y estaba cargada de vida animal y vegetal muy diversa.


Esqueleto completo de Anserimimus
planinychus de la exposición

Pero ¿qué hay de los dinosaurios que habitaban la región del Gobi durante el Cretácico?. Pues en Cosmocaixa pueden verse más de una decena de esqueletos completos, unos cuantos esqueletos parciales, cráneos y huevos fosilizados. La colección presenta dinosaurios de los dos órdenes taxonómicos: Saurischia y Ornithischia. Como sabéis, esta clasificación de los dinosaurios se hace en función del tipo de pelvis.

En mi opinión, la joya de la corona de esta colección es un esqueleto completo de la especie Anserimimus planinychus, y no precisamente por su tamaño ya que, con poco más de 3 metros, no tiene nada que ver con el espectacular ejemplar de Tarbosaurus bataar que casi lo cuadruplica en tamaño. Sin embargo, el hecho de que este sea el único esqueleto completo de Anserimimus encontrado en todo el mundo hace de este ejemplar uno de los más atractivos de esta colección. Anserimimus planinychus era un terópodo ornitomímido posiblemente omnívoro y que, como curiosidad, presentaba unos brazos más largos de lo habitual para ser un terópodo.

Esqueleto completo de Tarbosaurus
bataar de la exposición
Pero volvamos a Tarbosaurus. En la exposición se muestran dos impresionantes esqueletos completos de esta especie, uno a la entrada y el otro para finalizar. Sin duda estos dos enormes terópodos impresionan por su descomunal tamaño a cualquiera que asome la cabeza por la cortinilla de la exposición. Ambos ejemplares tienen unos 9-10 metros de largo. Esta especie era carnívora depredadora (cazadora) y, en ocasiones, oportunista (carroñera). Digamos que, aunque de menor tamaño, Tarbosaurus bataar sería el equivalente asiático del gran Tyranosaurus rex, de hecho, es una especie que pertenece al grupo taxonómico de los Tyranosauridos.

Gallimus bullatus (juvenil)

La colección incluye otros cuatro esqueletos completos de dinosaurios del Orden de los Saurishia. Tres de ellos corresponde a la especie Gallimus bullatus. Los esqueletos de esta especie corresponden a individuos con diferentes edades que habitaron la región del Gobi hace 72 M.a. Una cría de algo menos de 1 metro de altura, un juvenil de aperoximadamente 1.80 metros y un adulto de algo más de 2 metros de altura. El otro esqueleto completo corresponde a un individuo de la especie Citipati osmolskae que vivía hace 85-80 M.a.

 
Miebros anteriores de
Deinocheirus mirificus
En cuanto a los esqueletos parciales, el Orden de los Saurishia del Gobi también está representado en esta exposición por las enormes extremidades anteriores (unos 3 metros de longitud) del Deinocheirus mirificus. Las garras de este ejemplar, que viviría hace unos 72 M.a., presentan unos 25 cm de longitud. No se han descubierto muchos más restos de individuos de esta especie, por lo que no se sabe prácticamente nada sobre su biología. Algo similar ocurre con Therizinosaurus cheloniformis, especie que presentaba unas larguísimas garras, y de la cual aquí se muestra parte de sus miembros anteriores. Ambas especies, Deinocheurus y Therizinosaurus, presentan unas extremidades anteriores tremendamente grandes para ser terópodos, ya que la mayoría de especies conocidas de este grupo tiene miembros anteriores muy reducidos con respecto al tamaño del resto del cuerpo (dentro de los terópodos, el ejemplo más conocido es Tyranosaurus rex, cuyos pequeños "brazos" contrastan con un monumental cuerpo).

Detalle garras de Deinocheirus
Therizinosaurus cheloniformis

Protoceratops adulto
El Orden de los Ornithischia está representado en la exposición de Cosmocaixa principalmente por dos especies. Un par de esqueletos completos del Protoceratops andrewsi, con una antiguedad de 85-80 M.a, que resultan muy interesantes porque, a diferencia de los terópodos comentados hasta ahora, que pertenecen al Orden de los Saurischia, los Protoceratops soportaban su peso sobre las 4 patas, por lo que disponen de una pelvis con una estructura diferente (no olvidemos que la pelvis diferencia a los dos grandes órdenes taxonómicos en que se clasifican los dinosaurios). Además, se muestran otros dos esqueletos, también completos, de Psittacosaurus mongoliensis. Estos no están datados con precisión, pero sabemos que son mucho más antiguos que los anteriores, pues presentan entre 120-97 M.a. Ambas especies (Protoceratops y Psittacosaurus) presentan un tamaño mucho menor que los Saurischia comentados antes, ya que los esqueletos correspondientes a individuos adultos a penas tienen un par de metros de largo.

Psittacosaurus mongoliensis
Fémur y húmero de Saurópodo
No puedo terminar este recuerdo de mi viaje por el tiempo sin hacer referencia a un par de huesos enormes (de más de 1.5 metros de longitud) que, vistos desde lejos, parecen un par de pilares sin techo. Al acercarse se verá que corresponden a un fémur y un húmero de un saurópodo hervíboro (Orden Saurischia) que vivió hacé más de 100 M.a. (121-112 M.a.) y que, al igual que Protoceratops, soportaba su peso sobre 4 patas.

Muestra de varios huevos



Culminan esta impresionante colección, cómo no, unos cuantos huevos fósiles y nidos con huevos de diferentes especies de dinosaurios. En varias etapas de este viaje en el tiempo se hace referencia a que algunas especies de dinosaurios se acostaban sobre sus huevos como si de aves se tratara. Incluso se muestran restos fósiles de algún individuo sobre supuestos nidos repletos de huevos.

En mi opinión, la exposición resulta, en líneas generales, muy interesante y animo a todo el mundo a que se acerque a visitarla. Sin embargo, quisiera hacer una pequeña crítica: no me gustó que no se destacara el hecho de que no todos los dinosaurios se extinguieron, sino que un grupo de ellos (los terópodos manirraptores) sobrevivieron al gran cataclismo de finales del Cretácico evolucionando para dar lugar a las aves actuales. A lo largo de toda  la visita solamente he visto una pequeña nota en uno de los paneles informativos que decía: "... tras descubrirse nuevos esqueletos (de dinosaurios) encima de nidos completos, se determinó que la intención del dinosaurio no era robar (los huevos), sino proteger e incluso empollar su propia puesta. Aquí tenemos una evidencia más sobre la línea evolutiva de las aves: las aves heredaron los hábitos de empollar sus huevos de dinosaurios más primitivos". A cualquier profano en la materia le resultaría muy chocante leer esto, sin haber leído antes alguna otra referencia a modo introductorio. De hecho, el panel informativo anterior a este decía que los "últimos dinosaurios" vivieron hace 65 millones de años. Es más, tuve la ocasión de asistir a una visita guiada en la que, al final del recorrido, el guía (después de que yo le preguntara sobre este asunto) dijo: "se baraja la posibilidad de que no todos los dinosaurios se extinguieron, sino que algunos de ellos dieron lugar a aves y a reptiles". Y yo me pregunto: ¿a qué reptiles dieron lugar los dinosaurios?. No se engañen, no hay noticias de tal cosa. Echo de menos que a lo largo de toda la exposición no se hiciera referencia al famoso Arqueopteryx (dinosaurio con plumas) o a Iberomesornis (un link entre aves y dinosaurios descubierto en España). El conocido paleontólogo español Jose Luis Sanz, que estudió el origen evolutivo de las aves y su link con los dinosaurios, en su libro "Los dinosaurios voladores" (libro que recomiendo leer) dice: "al igual que los murciélagos son mamíferos alados, las aves deben ser consideradas dinosaurios con plumas". Así que, la próxima vez que vea un pequeño y dócil gorrión, piense que está delante de uno de los parientes vivos que descendieron del grupo de dinosaurios al cual pertenecía el descomunal y feroz Tyranosaurus rex.

junio 15, 2011

Otra estrategia de lucha contra la Malaria

En el mes de Abril fui invitado por el programa A ciència certa, de Mataró Radio, para hablar sobre una forma de lucha alternativa frente a la transmisión de la Malaria y de otras enfermedades tropicales: la secuenciación de los genomas de los mosquitos implicados en su transmisión. Aquí podeis escuchar la entrevista al completo.

La Malaria, o paludismo, es una enfermedad causada por un protozoo del género Plasmodium. Este protozoo viaja alojado en el aparato picador del mosquito Anopheles. La enfermedad mata cada año a más de 1 Millón de personas, principalmente en el África subsahariana. Cuando el mosquito Anopheles pica a los humanos transmite el protozoo, que acaba por desarrollar la enfermedad en la persona infectada.

En el año 2002 se secuenció el genoma del mosquito Anopheles. El objetivo de dicho esfuerzo era sentar las bases para (1) el diseño futuro de nuevos insecticidas más eficaces y, además, para (2) la identificación de los genes implicados en la transmisión del protozoo. En los años siguientes se han ido obteniendo las secuencias de otros tantos insectos implicados en la transmisión de enfermedades: como el mosquito Aedes (implicado en la transmisión del Dengue y la Fiebre amarilla), el mosquito Culex (implicado en la Filariasis linfática), y el Piojo (implicado en la trasmisión del Tifus).


junio 02, 2011

Mutación y Cáncer: la Cromotripsis


El Jueves 24 de Febrero del 2011 la revista Nature, una de las revistas científicas multidisciplinares más prestigiosas, publicó un artículo de opinión firmado por los científicos José M. C. Tubío, investigador gallego del Departamento de Hematología del Hospital de Santiago, y Xavier Estivill, director del grupo “Genes y enfermedad” del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. En dicho artículo, titulado When catastrofe strikes a cell (cuando una catástrofe golpea a una célula), los autores revisan y analizan las causas de la cromotripsis, un fenómeno genético descubierto recientemente que es responsable del 2-3% de todos casos de cáncer. Es más, en algunos tipos de cáncer de los huesos este fenómeno es muy frecuente, apareciendo en un 25%.

¿Qué es la cromotripsis? La cromotripsis es un fenómeno descubierto por científicos británicos durante el año pasado y que fue dado a conocer a la comunidad científica en Enero del 2011. Consiste en la ruptura del ADN de las células en cientos de pequeños trozos que, cuando la célula intenta reparar lo hace incorrectamente generando mutaciones genéticas que inician el cáncer.

Esquema del proceso de cromotripsis

Desde las últimas décadas se sabe que el cáncer surge como consecuencia de mutaciones genéticas, así que ¿Qué tiene la cromotripsis de especial para considerarse un fenómeno nuevo? La visión tradicional sobre el origen del cáncer supone que las mutaciones genéticas en el ADN surgen progresivamente, es decir, es un proceso gradual, de manera que a lo largo del tiempo van ocurriendo mutaciones poco a poco hasta que aparece el cáncer. Sin embargo, la cromotripsis no es un fenómeno gradual, sino puntual. Es decir, un único evento catastrófico sería el responsable de que en un único momento en la vida de la célula se produzcan cientos de mutaciones en el ADN que causan el cáncer. Este escenario rompe absolutamente con la visión convencional de la oncogénesis (origen del cancer).

¿Qué novedades aportan Tubío y Estivill al fenómeno de la cromotripsis? El fenómeno de la cromotripsis ha sido bien caracterizado por los autores británicos, pero las causas por la que ocurre no han sido desveladas todavía. En el artículo publicado en Nature, Tubío y Estivill proponen que la cromotripsis puede ser debida a una apoptosis abortada por un virus. La apoptosis (muerte celular programada) es un proceso que la célula activa cuando algo no funciona bien, y cuyo objetivo es la autodestrucción de la propia célula para evitar males mayores como, por ejemplo, el inicio de una enfermedad. Uno de los primeros pasos del proceso programado de autodestrucción es la fragmentación del ADN, que tiene el objetivo de inhabilitar a la célula lo antes posible. El problema es que podría ocurrir que esta apoptosis fuese abortada por un virus (muchos virus de la familia de los Herpes tienen la capacidad de hacerlo). Ante el aborto de la apoptosis, la respuesta de la célula sería reparar el ADN, pero esta reparación se llevaría a cabo incorrectamente, generando mutaciones en el ADN propias de la cromotripsis y desembocando irremediablemente en el cáncer.

¿Cuál es el interés de esta hipótesis? Si, tal y como proponen Tubío y Estivill, los Herpesvirus fueran los responsable de la cromotripsis, la identificación de los mismos podría contribuir a evitar un 2-3% de los casos de cáncer en el mundo. La hipótesis, aunque algo atrevida, no es tan descabellada, teniendo en cuenta que algunos tipos de cáncer (como el sarcoma de Kaposi o el cancer de cuello de útero) se deben a virus.

Más información en www.nature.com

El biólogo José Manuel Castro Tubío (derecha), junto a sus compañeros y el director del equipo, Xavier Estivill (izquierda), en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona